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PSICOLOGíA DEPORTIVA
DIARIO LEPROSO
22.10.2009
Profe Salorio
Hijos: Cuidado con los Padres

Un dura nota del Profe, pero que no escapa a la realidad. Si querés que cambie algo de esta triste historia de la violencia, empecemos un trabajo a largo plazo desde el fútbol infantil y juvenil.

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Foto: Nora Goya (noragoya@gmail.com)

"Los tiempos pasan, y cambian. Antes los chicos jugaban al fútbol en los campitos y se divertí­an, hací­an enojar a las madres porque llegaban llenos de tierra, o con las zapatillas rotas, y se ligaban el reto de los padres porque no hací­an los deberes. Existí­a una conciencia paterna que se inclinaba mucho mas porque el hijo estudie y se desarrolle profesionalmente como eminente abogado o un famoso medico, que en seguir dándole a la pelota en un campito de vagos""¦"¦"¦..
"Eran como decí­a, otros tiempos. Pasados de moda y en desuso, de los cuales sólo queda el grato recuerdo de quienes hoy pasamos por aquellas canchas de tierra con algo de pasto en los costados y con arcos inventados, y nos encontramos con impactantes edificios o suntuosas casas que vinieron a remplazar- son los tiempos modernos- aquellos imborrables momentos.
Ahora, los padres consumen hojas de diario, minutos de radio y de televisión, viendo como aparecen los Aimar, los Saviola, los Riquelme o los Cambiasso, que cuando fueron adolescentes comenzaron a ganar millones de dólares a la temprana edad de 18 años cumplidos.
Entonces, cualquier terrestre con un hijo varón se cree que puede encontrar a un Saviolita que al cumplir el sueño de llegar a primera división, lo aleje definitivamente de las penurias cotidianas y lo pare para toda la vida. Lisa y llanamente, el papá quiere salvarse con el hijo. Y a partir de este concepto, trastocado en su naturaleza y en su esencia, desubicado e inadmisible, empiezan a desencadenarse una serie de acontecimientos que sinceramente, provocan preocupación y se convierten en un terreno fértil para el análisis a fondo de los amantes de la psicologí­a.
Esos padres que se creen que tiene en sus hijos un pichón de Maradona, como si saliera Maradonitas todos los dí­as, empiezan a acompañar a sus hijos, incentivan en ellos la práctica del fútbol y se acercan los sábados y domingos a las canchas para ver los partidos de inferiores e Infantiles. Pero es aquí­ donde surgen de ellos (los padres) aquellas actitudes incomprensibles y cuanto menos desubicadas, que terminan postergando el único objetivo que debe buscarse en los niños a la hora de incentivarlos en la práctica de un deporte y que es el jugar, simplemente JUGAR.
Desde el insulto al referí­ como si se tratara de barras bravas indeseables, pasando por los planteos a los técnicos porque no ponen al hijo de titular y hasta la reprimenda para el propio chico porque erró un gol estando solo ante el arquero o le pegó mal y marró un penal, forman parte del cúmulo de actitudes y situaciones que se producen en todas las canchas del fútbol argentino.
Pero cuidado que no son los padres los únicos que a veces equivocan el camino. También nosotros los profesionales que debemos convertirnos en educadores y aprovechar el rato que pasan con los chicos para inculcarles enseñanzas que vayan mas allá del fútbol y los ayuden a desarrollarse en la vida, que nos creemos capaces de convertirlos en verdaderos profesionales a los 11 y 12 años, les enseñamos a prepararse en forma inadecuada fí­sicamente, les enseñamos a "Tirar el offside" o evitar que el rival se luzca con artimañas que son entendibles en el verdadero profesional, cuya ganancia depende del resultado y del éxito deportivo pero nunca en chicos a los que se les debe brindar un único marco que es de la DIVERSIÓN, entendiéndoles y haciéndoles entender, a todos que el resultado, a esa edad, es lo de menos.
Por eso los padres deben entender dos cosas: Primero a sus hijos los deben aceptar y querer como sean, comprendiendo e incentivando sus gustos, si pretender imponerles los de ellos; y segundo, que hay edades para jugar y otras para competir. Y nadie, ni siquiera ellos, pueden acelerar los tiempos, si es que después no quieren arrepentirse.


Una oportunidad para jugar, por favor

Una oportunidad para divertirme, por favor

Un entretenimiento más acorde para mi edad, por favor

Un interés por lo que pienso, por favor

En definitiva, una planificación para mi futuro, por favor

UN NIí‘O

Profesor Salorio Gerardo


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