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23.01.2012
Psicología Deportiva
"El entrenador está para hacer docencia"

Diálogo con Luis Zubeldí­a, del Libro "Fútbol y violencia, miradas y propuestas". Compilado por Roffe y Jozami. Publicado en 2010 por Lugar Editorial.

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Luis Zubeldí­a es el técnico más joven del fútbol argentino. Dirige al club Lanús desde hace varios años, cargo al que accedió luego de suceder a Ramón Cabrero. El "Grana" bajo su conducción obtuvo la mayor cantidad de puntos en la historia. En esta entrevista habla de la violencia en el fútbol actual, el exitismo y la necesidad de cambiar la situación en la que se vive.

-¿Cómo se debe trabajar para prevenir la violencia en el fútbol tanto dentro como fuera de la cancha?
-Por momentos se reparten panfletos, revistas o se despliegan banderas en la cancha y los jugadores salen con camisetas con la inscripción "no a la violencia". Me da la sensación que eso es bueno, no sé si llamarlo educar, no se va a educar al hincha, porque me parece que eso es mucho más profundo y está relacionado con lo que te brinda el estado. Lo que vos no aprendiste en tu formación primaria o en tu casa o en la secundaria, difí­cilmente lo puedas aprender en 90 minutos. Eso por ahí­ puede hacer recapacitar un poco a ese hincha que va eufórico pensando que lo único que sirve es ganar. Por lo menos de esa manera hace que ese ciudadano no actúe en forma errónea en ese momento. Eso es una de las propuestas. Después a mi me da la sensación que los entrenadores hemos sido muy culpables, en cuanto a las declaraciones que hacemos. Nos hemos creí­do que el ganar es lo único que sirve y hemos bajado un mensaje muy fuerte. El fútbol es un deporte y dramatizamos mucho más de la cuenta, entonces eso le llega a la gente. La lí­nea que baja uno en un reportaje es fundamental a la hora de generar o no irritación en la gente.

-¿Sentí­s que los técnicos están tomando conciencia de su rol? Hoy hay entrenadores que han bajado los decibeles. Entonces cuando se gana no están tan eufóricos y cuando se pierde se mantienen equilibrados, el caso de Cocca, Cappa, Sensini, Ischia, Gorosito y bueno yo porque me considero de ese perfil. Me da la sensación de que eso le llega muchí­simo a la gente. Una declaración errónea de uno, irrita mucho a la gente. Ese hincha no está preparado, no tiene educación, no tiene capacidad de análisis, se aferra mucho a lo que uno dice. Y si lo que uno dice no es lo acertado"¦
-¿Hay hinchas a los que les gana la pasión y se les nubla la razón?
-Sí­, sin duda. Creo que eso es atribuible a la educación. Uno me podrá decir "pero bueno hay gente que tiene tí­tulo universitario y sin embargo va y expone lo peor del ser humano en una cancha". Puede ser, pero creo que esos son los menos.
Cuanto menos preparado esté uno, más se deja llevar por todo el contexto, por estos mensajes que pueda dar uno como entrenador o por un resultado negativo o por"¦ no sé, insertarse en las barras bravas y un montón de cosas por el estilo.

-¿Cómo jugador cuál fue el hecho de violencia más feo que te tocó vivir?
-Por ahí­ escupirse o tirar una trompada, pero creo que eso es porque de chiquito no nos enseñaron, o nosotros ahora como entrenadores no enseñamos que la derrota es parte del juego. Entonces se busca ganar de cualquier manera. Entonces al bajar esa lí­nea y no tomar una derrota como algo normal, parte del juego, se llega a mostrar lo peor de uno que es escupir, pegar un codazo, meter una piña"¦todo por el ganar.

-¿Cómo analizas el tema en las inferiores?
-Eso no lo relaciono con la pasión, más bien con la educación, porque por más que a uno lo pueda apasionar el fútbol, creo que hay cuestiones de principios, valores, de lo que te enseñan. He escuchado "quebralo", "golpéalo", "cortalo como sea" y bueno también cosas de racismo: "este paraguayo de mierda" o "este boliviano", eso es normal en inferiores.

-¿Cómo se hace para cambiar todo esto en un paí­s con tantos problemas?
- Esto no se cambia de un momento a otro. Se inicia desde lo más sencillo y cada uno aportando lo suyo desde las distintas áreas. Creo que uno como entrenador lo mí­nimo que puede hacer es bajar los decibeles. Sobre todo aquellos que salimos 4 o 5 horas semanales en los medios de comunicación. Ahora hay gente que consume periódicos o televisión y radio. Los periodistas desde su lado, deben bajar los decibeles porque forman opinión y no forman opiniones buenas. Forman opiniones que irritan.

-¿Hay que desdramatizar?
-Desdramatizar porque para dramatizar... O sea, el hincha por naturaleza, es el que más pasión tiene, es el que mantiene un club, es el socio, es el que por ahí­ se va a sacar lo malo de la semana en 95 minutos o aquel que no tuvo una semana buena quiere por lo menos ser feliz por un partido de fútbol. Entonces por ahí­ va predispuesto a dramatizar.
Porque si no encuentra eso que fue a buscar lo más probable es que dramatice un resultado de fútbol. Un resultado no es la muerte de nadie.

-Es increí­ble lo que grita la gente desde atrás del alambrado"¦
-Sí­, uno convive con eso. Todos estos actos los vemos en la sociedad en el dí­a a dí­a, entonces la cancha no es la excepción. Creo que se potencia todo y hay cosas que se permiten porque ya están preestablecidas, hay que convivir con eso, es un mal necesario. El hecho de que hay un grupo de hinchas que vayan a todos lados y que uno sabe bien que no hacen las cosas como las tienen que hacer, no las hacen legalmente, hacen cosas ilegales, pero existen en los clubes y bueno todos nos escudamos en que es un mal necesario y seguimos permitiendo todas estos hechos. Con aquel que insulta o tira algo en una cancha no se hace justicia, no hay un policí­a preparado para llevarlo, sacarlo del estadio y hacerle penar esa falta. Para mí­ es fundamental cómo declaramos y bueno los gestos que hacemos dentro de una cancha, tanto jugadores como entrenadores, la gente está esperando que uno haga un gesto para irritarse a favor tuyo o en contra, entonces en ese sentido creo que tenemos que seguir aprendiendo porque hay de todo.

-¿Puede haber entrenadores con doble mensaje, que hablan bien, pero manden a sus dirigidos a pegar?
-No tengo dudas que existen. Porque por ahí­ también muchas veces yo he utilizado una frase "es él, o sea el rival, o sos vos" en determinada jugada y quizás ese mensaje no está bien expresado porque hay que pensar quién es el que recibe ese mensaje. Y en qué momento y qué es lo que se está jugando. Entonces esos comentarios que uno no le da tanta importancia llevan a que el jugador después exprese una agresividad dentro del campo que no es la normal. Eso a la vez se va haciendo una bola de nieve que lleva a lo que ha sucedido en la historia del fútbol. Eso se puede corregir muy fácilmente.
El entrenador está para hacer docencia, yo digo siempre que por más que uno esté trabajando en primera tiene que seguir haciendo docencia. Más ahora que la mayorí­a de los jugadores son jóvenes.

-Entonces ya tenés dos ejes importantes: no dramatizar en las declaraciones y distinguirle al jugador la diferencia entre ir a cada pelota como si fuera la última y el lí­mite de la agresión, no lastimar al otro.
-Saber comunicar lo que uno pretende, desde eso estamos hablando. Pero otro punto importantí­simo, reitero, es el hecho del comportamiento del entrenador, no sólo del jugador adentro del campo, sino del entrenador adentro del campo. Hay muchí­simos casos en donde la platea a agredido al lí­nea porque el técnico corrió al asistente pidiendo un off side. Son hechos que llevan a la agresión y los tenemos que evitar. Si todos hacemos un mea culpa podemos ir cambiando la situación, por lo menos desde lo que nos corresponde a nosotros.

-¿Qué papel juegan los medios?
-Los medios de comunicación cumplen un rol muy importante. Inclusive mucho más importante que el nuestro porque hoy en dí­a se sacan frases de contexto y llevan a que se irrite la gente. Sacan temas que por ahí­ los quieren instalar los propios dirigentes y se hace un cí­rculo que lleva a toda una historia.

-El resultado es parte del juego"¦
-Es parte del juego y bueno"¦ todos buscamos ganar y nos preparamos para ganar y posiblemente nos va a doler el doble si no lo logramos. Pero: ¿cuál es el problema? Si hicimos todo no hay mucho más que buscarle a esto. Es difí­cil que la gente lo entienda, pero si uno como entrenador sale a declarar después del partido. "Fuimos un desastre o el árbitro nos bombeó o no sé...o determinado jugador"¦" se crea un microclima muy tenso y empezas a buscar excusas y no lo tomás como parte del juego, irritas mucho a la gente. Por eso digo, después quién difunde eso, los medios de comunicación arman toda una cadena, que es una corporación que lleva a estas consecuencias.

-Hay una canción que vos habrás escuchado: "Si no quieren violencia que aprendan a cobrar" El árbitro es el blanco móvil del negocio. ¿Un mal arbitraje puede generar tanta violencia?
-Obviamente que no. Uno se puede calentar como cualquier jugador o técnico o hincha que va a jugar al barrio con los fallos de un equipo y de otro, eso es normal.
Pero acá hoy en dí­a el árbitro hace un fallo erróneo y lo pasan 200 veces en un programa y pasan a ese tipo que insulta 200 veces más. Entonces se piensan que son figura, que son protagonistas del asunto. Mientras que los protagonistas son los jugadores, entonces parece ser que el que más putea"¦eso llama la atención en esta sociedad y no aquel que simplemente es simpatizante, que va y se sienta a ver el partido. Pero no hay lí­mites y todo el entorno ayuda para que no exista eso.

-Los Redonditos de Ricota decí­an "violencia es mentir" y en el fútbol hay mucha hipocresí­a, la palabra proyecto no existe. ¿Entonces todo esto también alimenta la psicopatologí­a?
-Seguro. Porque ahora resulta ser que los hinchas obviamente por una cuestión lógica de esta sociedad, actúan en base a lo que dicen esos 50, 60, 70 tipos que van a insultar. Si están insultando al técnico, no hay que cumplirle el contrato, hay que echarlo.

-Antes el técnico no era tan protagonista, después tomó mucho protagonismo y ahora parece ser un escudo, un para rayos de los dirigentes. Y hay clubes donde también los jugadores í­dolos condicionan al entrenador.
Luis: -Sí­, es algo que le conviene al sistema, al sistema de los dirigentes. Es algo que les conviene a ellos, es una acción polí­tica más que otra cosa y nosotros los entrenadores nos hemos dejado debilitar porque no hay una asociación fuerte. Entonces a los dirigentes les conviene esto, porque si no son ellos los que se tienen que ir, son ellos los que tienen que hacerse cargo cuando los resultados no se dan, porque son los que contrataron al técnico de turno por x motivo. Porque les gustaba su filosofí­a de fútbol, de vida, por el proyecto y un montón de cosas, pero creo que es consecuencia de la polí­tica que hay en este paí­s.

-La principal causa de muerte en la Argentina es"¦
-El tránsito.

-La segunda, los suicidios y recién la cuarta es la de violencia por inseguridad que acá los medios te la pasan tanto que parece la primera. Entonces vos qué decí­s de los que dicen "bueno pero la violencia que hay en el fútbol es la violencia que hay en la sociedad". ¿Alcanza esa explicación o hay códigos o cuestiones del fútbol que son particulares a este deporte?
-Está relacionado en forma directa, lo que pasa es que bueno después volvemos al tema de que es un mal necesario. Creo que a través de eso nos protegemos todos. Pero hay algo real, hay un grupo de hinchas que los banca alguien. Pueden ser dirigentes, técnicos, jugadores. Muchas veces ese grupo es el que comienza los actos de violencia.
Entonces es algo interno, si cada uno modifica esa cosa interna puede llegar a difundirse después en la sociedad. No he tenido un trato con un barra, hay que ver cuál es ese trato.
Si uno no acepta la propuesta de darle 50 entradas por decir algo mí­nimo, quién sabrá las consecuencias. Entonces vos decí­s bueno hay una justicia, los denunciamos pero uno después ve que nadie actúa, todos se dan vuelta.

-Y pueden venir las represalias
-Entonces existe un miedo al actuar y a veces es justificado. El miedo al actuar, al no actuar como actúan todos, al decir bueno no dejamos entrar a ciertos grupos de hinchas, que se dicen llamar hinchas. No dejamos entrar ese grupo, pero claro uno nunca sabe las consecuencias que tiene eso. Entonces al estar desprotegido cuesta meterse en ese juego. Esa es la sensación que a mí­ me da, por miedo porque no hay respaldo, creo que eso le debe pasar a la mayorí­a.

*Extracto de la entrevista realizada por el Lic. en Psicologí­a Marcelo Roffé para el libro
"Fútbol y Violencia" editado en junio de 2010.

Para mayor información: www.marceloroffe.com

Por Marcelo Roffé*




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