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01.12.2017
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A VENTITRÉS AÑOS DE VÉLEZ CAMPEÓN DEL MUNDO

El 1 de Diciembre de 1994 un equipo Argentino, construido básicamente con jugadores de divisiones inferiores, derrotaba al Milan y viví­a el momento más importante de su historia. Aquí­ nuestro homenaje en un relato que refleja el sentimiento del hincha

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EL BARRIO CAMPEÓN DEL MUNDO
por Hernán Padin


Para toda esa gente, para todo ese barrio no existí­a la menor duda que el partido del jueves a las 7 de la mañana era el evento de sus vidas.
El equipo de sus amores, el de sus infancias, el que llevaban marcado a fuego en sus almas jugaba allá muy lejos en Japón, la final de la Copa Intercontinental ante el poderosí­simo Milán de Italia. Tan importante era ese Milan al que se lo consideraba invencible, que el dueño del club, "un tal" Silvio Berlusconi, era gracias a ello el presidente de Italia. Corrí­a el año 1994.
Pablo, tenia por entonces 26 años, fana de Vélez desde chiquito cuando de la mano de su padre acompañaban a "El Fortí­n de Villa Luro" a todos lados, pese a que su equipo siempre insinuaba pero nunca concretaba el anhelado sueño de campeón. El debió esperar 25 años, durante los que soñó mil veces despierto festejar un título y que recién lo habí­a podido concretar el año anterior en aquella tarde lluviosa y helada de La Plata. Con ese mismo equipo enfrentarí­a en pocas horas más al Milan en Tokio.
La noche previa al partido Pablo estaba ansioso, nervioso, excitado, a las 0 30 decidió irse a dormir, puso el despertador a las 6 30, ya habí­a suspendido su actividad laboral para la mañana siguiente. Su jefe, también hincha de Vélez, supo interpretar la magnitud del evento y le dió permiso hasta el mediodí­a.
Pese al ansiolítico que tomó horas antes, la cama le resultaba una celda en la que sentí­a prisionero, a la 1 30 fue al baño, a las 2 25 otra vez, no podí­a dormir, su esposa, que debí­a madrugar para ir a trabajar, ya se estaba poniendo de mal humor por sus constantes idas y vueltas. Alas 3 30 ya no se "bancó" más estar en la cama, se levantó y para no seguir molestando, tomó las cadenas y salió a pasear a sus perras, "Sol" y "Pacha", por las calles de su barrio.
La escenografí­a de Villa Luro era sorprendente, pese a ser de madrugada de un dí­a laborable, decenas de muchachos con sus camisetas blancas y azules estaban reunidos en cada esquina, en cada kiosco, ellos tampoco podí­a pegar un ojo y habí­an decidido "hacerle el aguante" despiertos a su querido Vélez Sarsfield.
Pablo se detuvo a las 4 de la mañana en la esquina de Ví­ctor Hugo y Camarones y allí­ intercambio anécdotas y ansiedades con: Marcelo de 20 y su hermano Lucas de 23, también con Hugo de 34 y "El Tuco" de 29, ellos le convidaron unas cervezas y charlaron con él de los momentos nada dichosos en que estuvieron junto al club de Liniers y que le daban chapa de verdaderos hinchas de ley. Lucas recordaba la liguilla del 91 cuando viajó a Rosario con su abuelo a ver una final contra Newell´s, Hugo lo asociaba a su viaje a la Chicago Argentina pero en el metro del 79"™," El Turco" recordaba los gases que debió sufrir en la cancha de Lanús, pero Pablo los dejó helados al contar que se volvió 2 dí­as antes de su Luna de Miel para ver a "El Fortí­n" contra Dep. Español en el 91 y que encima perdieron 2 a1, también recordó un 0 a 0 contra Armenio en cancha de Platense en el 86"™ y que lo debió soportar bajo una lluvia torrencial, o el dí­a que fue en muletas a ver Vélez-San Lorenzo y el árbitro Juan Bava lo suspendió por falta de pelotas a los 30' del primer tiempo, ¡¡¡con lo que le costó llegar a la cancha con esas muletas!!!.
Para todos ellos el solo hecho de haber llegado hasta allí­, hasta Japón ya era todo un logro soñado y la parada contra los italianos era muy pero muy brava pero...¿y si se nos da? decí­an atreviéndose a soñar.
A las 6 30 volvió a su casa y comenzó con sus rituales previos al gran acontecimiento, la tele en la pieza colocada medio de costado por que así­ recibirí­a no se que veña divina y harí­a posible cualquier milagro deportivo, y cada uno en el lugar que habí­a ocupado en la final ganada al San Pablo.
A las 7 en punto del 1 de diciembre de 1994 "El Fortí­n" entró
al "Estadio Nacional de Tokio" y Villa Luro exploto como si el partido se llevara a cabo allí­, en el mismí­simo estadio Amalfitani y no a miles de kilómetros. Centenares de bombas de estruendo, luces de bengala y todo tipo de pirotecnia retumbaron en las calles de la vecindad. Por la pantalla de la TV se alcanzó a escuchar un "dale Vélez dale V" de los 300 fanáticos que habí­an llegado hasta el otro lado del mundo, entre ellos logró distinguir a "El Carnicero" que habí­a hipotecado su única casa para poder acompañar al club de sus amores. Pablo no pudo contener las lagrimas, la emoción lo superó, cuando "sus muchachos", vestidos de impecable traje blanco surcado por una incomparable V azul, sobresalí­an por la pantalla del canal 9 de Romay.
Los italianos eran todas figuras Baressi, Maldini. Albertini, Donadoni iba diciendo Pablo a medida que mostraban las imágenes del Milan, era un equipo impresionante. El rico versus el pobre, el poderoso vs. el humilde, el imperio vs. el barrio. A las 7 15 arrancó el partido, por fin la hora habí­a llegado.
Los primeros minutos fueron de dominio del Milan, tres llegadas claras, tres intervenciones geniales de Chilavert, Pablo decí­a "los muchachos están nerviosos, hay que aguantar los primeros 15 minutos". Con la precisión de un cirujano acertó el pronostico 15 minutos duró el asedio, luego el partido se emparejó, cuando cerca de los 30 del primer tiempo "El Turu" Flores cabeceó cerca del palo, Pablo dió un salto que casi golpea su cabeza con el ventilador de techo, y así­ se fue el primer periodo, por un momento dejó de comerse las cutí­culas ya que las uñas solo habí­an durado el tiempo que duró el dominio de los italianos. "No estuvo mal, lo emparejamos, no fueron tan superiores a nosotros" decí­a ilusionado.
A las 8 20 empezó el 2do tiempo y Vélez arrancó dominando "dale V dale V dale Vélez dale V" gritaba Pablito mientras golpeaba como un bombo el lateral de la cama, cerca de los 7 minutos lo voltean a "El Turu" Flores en el área, Penal gritan todos, el arbitro lo cobra y Trotta convierte para Vélez, Pablo grita como loco, salta alrededor de la pieza, sus ojos enormes están fuera de orbita, su rostro desencajado su boca jamás estuvo tan abierta, los brazos se elevan al cielo, ya no pudo sentarse en el resto del partido y ni que hablar hay cuando cerca de los 15 "El Turquito" Asad con una media vuelta espectacular convierte el segundo gol, y otra vez las lagrimas y otra vez los estruendos y otra vez los recuerdos, valí­a la pena tanto esperar para tanta felicidad.
El partido sigue su rumbo sin contratiempos, Vélez se siente Campeón, Pablo también y por fin llega el pitazo final, Pablo cae de rodillas sobre el piso y desata un llanto conmovedor, atrás quedaron 25 años de frustraciones, de sacrificios, se acuerda del dí­a que su padre lo llevó por primera vez a Vélez y la delantera era Bianchi, Benito, y Bentrón, se acuerda de las muletas, de los reproches de su mujer en esa luna de miel, el toca el cielo con las manos es la felicidad en su mas pura genuina y humilde expresión.
Se incorpora, besa a todo el que se le cruce y sale a la calle, allí­ se desata un verdadero carnaval, la coheterí­a es impresionante, las señoras salen a la vereda y golpean las tapas de las cacerolas, los chicos gritan sin parar, es la fiesta de los humildes, de un barrio y un club modestos que saben de sufrimientos y de privaciones y que han logrado vencer al invencible, al poderoso, al rico, al imperio.
Todos los fieles velezanos peregrinan hacia su estadio, Pablo ingresa al mismí­simo campo de juego, da una y mil vueltas olí­mpicas, luego de casi 2 horas de desenfreno se acuesta sobre el pasto, se relaja y el sueño lo vence, despierta unos minutos mas tarde y duda, ¿todo esto realmente pasó? o ¿lo ha vuelto a soñar?.
Pero esta vez ha sucedido, Villa Luro, Pablo y Vélez son Campeones del Mundo, una vez más la realidad habí­a superado a la mejor ficción.

Hernán Padin (Jefe de Redacción)




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